04 mayo 2026

Reseña: Todos queremos cosas imposibles, Catherine Newman

Todos queremos cosas imposibles
, Catherine Newman
Traductora: Natalia Navarro
Editorial: Stefano Books
256 páginas

Edi y Ash han sido mejores amigas durante más de cuarenta años. Desde la infancia, han estado juntas en los momentos importantes de la vida: robar vodka a sus padres, los conciertos de R.E.M., matrimonios, infertilidad, hijos. Como dice Ash: «la memoria de Edi es como la copia de seguridad de la mía».
Cuando a Edi le diagnostican cáncer, el mundo de Ash cambia para adaptarse a los ritmos del cuidado de su amiga, desde preparar cubitos de sandía y hacer musicoterapia hasta el contrabando de aperitivos y excursiones improvisadas bajo las frías noches de invierno.
A fin de cuentas, la vida consiste en exprimir la felicidad de cada momento y construir un almacén de recuerdos, en aprender cuándo aferrarse y, también, cuándo dejarlo ir.


Catherine Newman, volvemos a encontrarnos después de Sandwich, una novela que me encantó por la profundidad de las emociones de su protagonista. Ahora me presentas, Newman, otra historia dura, la de dos amigas que se quieren por encima de todas las cosas, la de dos amigas que han de despedirse porque una de ellas está enferma, porque sabemos que va a morir, y nos narras, justamente, sus últimas semanas de vida. Newman, me has roto el corazón, me has destrozado, me has arrasado.

Esta fue mi primera traducción después de mi baja por maternidad y me rompió por completo. Una mujer, Edi, que va a morir e ingresa en un centro de cuidados paliativos para pasar lo mejor posible sus últimas semanas de vida. Por desgracia, este centro está bastante alejado de su casa y ha de despedirse de su marido y de su hijo. Imaginar a ese hijo sin su madre, pero, sobre todo, a esa madre teniendo que aceptar despedirse de su hijo, no porque va a morir (que sí), sino porque va a pasar lo que le queda de vida alejada de su casa para no traumatizar a su pequeño... ¡uf! Lloré mucho, sufrí, me deshice. Tengo un hijo de cinco años y hacía poco tiempo que había dado a luz a mi segundo bebé. Me destrozó. Eso fue lo que más dolor me causó de esta historia tan dolorosa que, en realidad, se centra en la relación de amistad de las dos protatonistas, en el dolor de su mejor amiga.

Edi y Ash, qué amistad más hermosa, qué bonita relación. Edi no puede contar con su marido y su hijo por la distancia, pero tiene la inmensa suerte de tener a Ash cerca, su mejor amiga de siempre. Ash es quien nos cuenta la historia en primera persona y son sus sentimientos los que nos llegan al alma, porque Edi es su otra mitad, Edi ha estado siempre en su vida, Edi ha compartido con ella los mejores momentos y también los peores, y ahora ella ha de velar por su amiga y encargarse de hacer que sus últimos días sean lo más felices posibles. Ash es maravillosa, es profunda, es compleja, es una bomba de relojería a punto de explotar y pringarnos a todos con su revoltijo caótico de sentimientos. Ash es puro amor, y lo está pasando tremendamente mal con la situación. Ha de ser la fuerte, pero ella también es una persona, tiene una familia, y se abandona por cuidar de todos menos de ella. Dan ganas de abrazarla, de sostenerle la mano, de decirle que todo saldrá bien, a pesar de que una parte, la más importante para ella en este momento, no lo hará. Su mejor amiga va a morir. Tremendo.

He llorado tanto, tanto, tanto con esta novela. He sufrido de verdad, la clase de sufrimiento que te deja sin aliento, con el que no puedes respirar. Ha sido un trabajo duro, una lectura difícil, un libro doloroso. Pero también os digo que es muy bonito, que esa historia de amistad es tan preciosa que compensa todas las lágrimas. Que también hay lágrimas de amor, de admiración. Hay varios momentos en la novela que me hicieron detenerme, que no me permitieron continuar. Como he dicho, cada vez que se habla del hijo de Edi, yo sufría. También una escena de cara al final, varias en realidad. Si hay un «pero» que he de mencionar, es que la historia me ha recordado a la de El baile de las luciérnagas, de Kristin Hannah, cuya novela no he leído, pero sí he visto la serie, salvando las distancias, y es que la de Hannah se centra más en la amistad y la de Newman te cuenta el proceso de muerte.


En definitiva, recomiendo Todos queremos cosas imposibles, por supuesto, porque es un libro precioso cargado de sentimiento. Sin embargo, lo recomiendo con el aviso de que es una historia muy dolorosa y dramática, que no es para todos, ni para cualquier momento de la vida. A mí me tocó justo en un momento delicado por muchos motivos, uno de ellos mi reciente maternidad. Tal vez en otro momento me hubiera afectado menos, aunque dudo que haya un lector al que deje indiferente. Es un libro para llorar, pero también para sentir.

01 mayo 2026

Día de la madre: ideas para regalar

¡Buenos días! Pasado mañana es el día de la madre y por eso quiero compartir con vosotros una entrada con recomentaciones, por si os apetece hacer un regalo y no lo habéis comprado aún. Voy a recomendaros dos novelas con mujeres increíbles de protagonistas, una guía de crianza y un libro de entretenimiento... ¡hay para todos los gustos!


Victoria y Hamnet son dos de las novelas más impresionantes que he leído en los últimos meses. De Victoria ya publiqué la reseña (aquí), por lo que podéis leer mi opinión, y de Hamnet se ha hablado mucho. Yo no he visto la película, pero sí he leído la novela y es inmensa, maravillosa, dolorosa, trágica, preciosa.


De la Guía urgente para criar con calma también podéis leer la reseña aquí. Me parece un manual imprescindible lleno de recursos para tratar ciertos temas en la maternidad. Creo que es un regalazo para una mujer que acaba de ser madre. Por otro lado, Princesas es un libro lleno de ilustraciones para colorear por números. Ya os hablé de él en esta entrada y me parece una opción de regalo también muy guay, relacionada con los libros, pero sin ser una novela.

28 abril 2026

Reseña: Cómo vivir en la jungla, Susana Isern

Cómo vivir en la jungla, Susana Isern
Ilustradora: Tamara Anegón
Editorial: Carambuco
40 páginas

A veces, la clase de Mateo, entre risas, gritos y carreras, parece una auténtica jungla. Un día, para escapar del caos, mete la cabeza en su mochila… y aparece en una jungla de verdad. Allí conoce a Tina, una avestruz muy sabia que le enseña el mejor truco para vivir a la jungla: observar a todos los animales y aprender de ellos para adaptarse a cada situación. Mateo descubrirá que en la jungla, como en su clase, hay los que se cuidan mutuamente, los que saben muy bien cómo divertirse o quien se se esconde en su caparazón cuando necesita protegerse. Con Tina como guía, Mateo aprenderá cómo vivir en la jungla… y en cualquier clase que se le asemeje.


Tengo que admitir que en un principio, cuando lo vi entre las novedades, no hice mucho caso a este libro. Sin embargo, ha acabado en mis manos, en nuestras manos, y, ¡guau!, qué maravilloso, porque es uno de los cuentos con mensaje más interesantes que he descubierto últimamente, y menudas ilustraciones preciosas tiene.

El protagonista se llama Mateo, como mi hijo, y eso ya es un punto positivo, pues a él le hace mucha gracia. Además hay un personaje que se llama como su hermano, ¡qué bonita coincidencia! De la mano de Mateo, podemos contemplar un día normal en una clase normal llena de niños. La maestra tiene que salir un momento y los chiquillos se desmadran. Mateo, para evadirse, mete la cabeza en la mochila y ocurre la magia: ¡aparece en la jungla! Ahí conoce al avestruz Tina, que le mostrará a los diferentes animales y sus comportamientos. Conforme Tina le va presentando animales, van comparando su comportamiento con el de algún compañero de Mateo, ¡y qué acertadas son estas comparaciones! Hay unos pájaros que trabajan mucho antes de darse el lujo de descansar, qué maravilla de ejemplo para explicar a mi hijo lo que tantas veces tengo que repetirle: primero haz el trabajo y luego podrás jugar, cuanto antes lo hagas, antes podrás ponerte con lo que te apetece. También hay otros ejemplos maravillosos que he podido extrapolar a detalles concretos: los elefantes, que están ahí para ayudar a su familia; los loros, que acuden los unos a los otros cuando necesitan algo. Este ejemplo me ha gustado especialmente, pues no siempre tienes que acudir cuando te piden ayuda, hay veces que a alguien le cuesta pedir ayuda; también hay que acudir cuando ves que alguien la necesita, aunque esa persona no lo diga. Estos son solo algunos ejemplos, hay varios más, y son todos muy interesantes para poder aplicarlos al día a día, a momentos concretos, no solo en el colegio, en la vida en general.

Me ha gustado mucho este cuento, me parece muy atractivo que la autora utilice comportamientos reales de animales para poder ilustrar comportamientos típicos de niños. Mientras lo leíamos por primera vez, mi hijo era el que iba diciendo: «¡Mira!, como tal niño, o como este otro». O yo decía: «¿Has visto? Como cuando tú haces esto». Es difícil inculcar un hábito a un niño solo con la lectura de un cuento, pero cuando es algo que repites en casa y de pronto lo ves ilustrado en una historia y comparado con algo que hace un animal, pues oye, es más fácil recordarlo. Ahora, cuando mi hijo tarda muchísimo en recoger los juguetes porque es algo que le cuesta, le digo: «¿Te acuerdas de los tejedores?», y sí, claro que se acuerda.

Por último, no puedo dejar de mencionar las ilustraciones, tan bonitas, con colores suaves, divertidas. En este caso, el cuento también destaca por sus imágenes y colores, llama muchísimo la atención. Nos ha gustado mucho todo.