19 mayo 2026

Reseña: Hamnet, Maggie O'Farrell

Hamnet
, Maggie O'Farrell
Traductora: Concha Cardeñoso
Narradora: Nikki García
Editorial: Libros del Asteroide
352 páginas

Agnes, una muchacha peculiar que parece no rendir cuentas a nadie y que es capaz de crear misteriosos remedios con sencillas combinaciones de plantas, es la comidilla de Stratford, un pequeño pueblo de Inglaterra. Cuando conoce a un joven preceptor de latín igual de extraordinario que ella, se da cuenta enseguida de que están llamados a formar una familia. Pero su matrimonio se verá puesto a prueba, primero por sus parientes y después por una inesperada desgracia.


[Suspiro]. He dejado reposar esta lectura bastante tiempo antes de ponerme frente a la pantalla a escribir sobre ella. En ese tiempo no la he abandonado: la he recomendado, he investigado, he visto trescientas veces el tráiler de la película (que no, aún no he visto), he vuelto a recomendarla. Y hoy por fin me decido a escribir mis percepciones sobre el libro, cuando prácticamente todo el mundo ha hablado de la historia, aunque más bien de la del cine, no la de papel. Hamnet, no sé si empezar diciendo de qué trata, a quién hace referencia, de quién habla. Yo lo sabía cuando empecé el libro como posiblemente lo sepa casi todo el mundo, pero lo cierto es que en la novela no se especifica en ningún momento que Hamnet sea alguien real. De hecho, no se nombra al padre de Hamnet, nunca, en ninguna página; se hace referencia a él como el marido, el padre, el preceptor... pero no sabemos cómo se llama. Y me ha encantado, pues si yo hubiera abierto el libro sin saber nada sobre la historia, no habría sabido de quién habla. Pero Hamnet es una historia de ficción basada en unas personas reales, en una historia real, o todo lo real que puede asegurar la documentación. Sin embargo, aunque el personaje más conocido es el padre, ese de quien no conocemos el nombre en la novela, aquí, en la palabra escrita, la importante es ella: Agnes, la mujer de, la madre de, ella misma. Menuda mujer más grandiosa.

Hamnet es una novela inmensa, ya la describí así en una entrada en la que la recomendé. La historia es puro dolor, pero yo ya lo sabía y estaba preparada. De hecho, sabía lo que pasaba, tal vez por tanto bombo que se le ha dado a la película, y lo cierto es que lo que pasa no sucede hasta bien adelantada la historia, e incluso sorprende, no te lo llegas a esperar, no eso en particular. Pero cuando lo sabes, estás con el «ay» en la boca, con el corazón acelerado, con todo el cuerpo en tensión, porque sabes que vas a sufrir, y de qué manera. Pero la historia no es solo ese acontecimiento en particular, que ciertamente lo empaña todo, también es la vida de Agnes, de Agnes y el hombre sin nombre, de Agnes y su madrastra, de Agnes y sus hermanos, de Agnes y sus hijos. Sobre todo de Agnes y sus hijos. El libro intercala el presente con momentos del pasado. Nos presenta a sus hijos menores, la historia comienza con ellos, y a partir de ahí nos va contando todo sobre ella: desde su nacimiento hasta su matrimonio y su maternidad. Hasta la desgracia. Hasta su vida y la de su familia después de la desgracia. Cuántas lágrimas he derramado con esta historia, cuánto dolor he experimentado; hay escenas que te dejan sin aliento, que te cortan la respiración y te paran el corazón. He tenido que detenerme a respirar. He tenido que parar. He sentido muchísimo con este libro.

Algo que destacar también de la novela es lo bonita que está escrita. He disfrutado de su prosa pausada, de su ritmo tranquilo, de sus hermosas descripciones. Es una historia lenta, pero preciosa. Y yo, que no lo he leído, que lo he escuchado, solo tengo elogios y palabras bonitas para la narradora, Nikki García, que ha contribuido, y mucho, en que la historia me haya atrapado como lo ha hecho. Su trabajo es exquisito. He experimentado esa maravillosa sensación de querer más, de no poder dejar de leer, de no poder dejar de escuchar. Maravillosa Hamnet, maravillosa la autora, maravillosa la traductora y maravillosa la narradora.

15 mayo 2026

Leyendo: La última carta y Con amor, mamá

¡Buenos días! Hoy os quiero hablar un poquito de las dos novelas que estoy leyendo en este momento. Desde hace más o menos un año, prácticamente todo lo que leo es en audiolibro, pues con el bebé me es muy complicado coger un libro, ya que yo solía leer de noche en la cama y con la cuna al lado no puedo hacerlo ya. Los audiolibros están salvando mi vena lectora, pues me los pongo cuando lo voy a dormir a él, cuando hago la comida, cuando estoy haciendo tareas de la casa, y he descubierto una nueva afición: escuchar historias. Sin embargo, echo mucho de menos coger un libro en papel. Después de mucho, lo he hecho y la verdad es que voy avanzando, más despacio, pero avanzando.


La última carta es el libro que estoy leyendo en papel. Lo empecé hace un año más o menos, pero lo tuve que dejar porque el tema me afectaba mucho: cáncer infantil. Estaba a punto de tener a mi segundo bebé y la verdad es que no era un tema del que tuviera muchas ganas de leer, me parecía muy duro. Hace unos días lo retomé con la idea de centrarme en la historia romántica e intentar no sufrir mucho la parte de la enfermedad de la niña. Es complicado separar, hay escenas que me remueven por dentro, pero lo cierto es que también estoy disfrutando mucho esa historia de amor que me recuerda a las novelas de Nicholas Sparks que tanto me gustaban y que ya apenas leo. He leído más o menos la mitad y me tiene muy intrigada, aunque preveo un final devastador.

Vi Con amor, mamá hace unas semanas en la librería que suelo frecuentar y lo tuve en las manos. Tenía muy buena pinta, pero no lo compré precisamente porque leo poco en papel y tengo en casa muchos libros que estoy deseando empezar. Sin embargo, lo encontré por casualidad en audiolibro y me dije: «es el momento». No llevo mucho, pero lo cierto es que me parece una lectura muy ágil, la entonación de la narradora ayuda. Tengo ganas de saber por dónde va a salir la trama y con qué nos va a sorprender la autora.

12 mayo 2026

Reseña: Vlad, el vampiro fabuloso, Flavia Z. Drago

Vlad, el vampiro fabuloso
, Flavia Z. Drago
Traductor: Alejandro Tobar
Editorial: Edelvives
40 páginas

Vlad es un vampiro muy estiloso al que le chifla la moda, pero tiene un problema: ¡no le gustan sus mejillas sonrosadas! Vlad se siente diferente a los demás y trata de ocultarlas tras su capa… ¿Descubrirá alguien su secreto?


Tenemos en casa desde hace unos años otro cuento de esta colección que nos gusta mucho: Gustavo, el fantasma tímido. Por eso, el pasado Halloween elegimos este libro protagonizado, en este caso, por un vampiro de lo más singular. No se puede decir que no sea llamativo, ves este libro en las estanterías e, inevitablemente, te invita a acercarte.

Hay dos cosas que me gustan mucho de estos libros. Los colores son una maravilla. Las ilustraciones, además de preciosas, están tan llenas de color y de unos tonos tan vibrantes e intensos que es imposible no quedarte atrapada en sus páginas. A mi hijo le gustan muchísimo. Y menudas ilustraciones, qué bonitas. Si tuviera que hacer una lista de los cuentos cuyas ilustraciones más me gustan, este no faltaría. 

El otro aspecto que me encanta es el mensaje que aborda este cuento. Vlad tiene que ir de negro siempre porque es un vampiro, pero a él le encanta el rosa, ¡qué vergüenza para su especie! Con esa premisa, la autora nos muestra que todos somos estupendos tal y como somos, que a cada uno le gustan cosas diferentes y que no debemos de avergonzarnos por ello. Nuestra identidad es algo que debemos defender. Vlad esconde lo que más le gusta y eso lo hace infeliz. Qué bonito mensaje para tratar con los más pequeños y qué bonita forma de ilustrarlo con este cuento tan tierno y tan hermosamente ilustrado. Esta autora no falla y otra vez nos ha convencido con otra de sus historias.