¡Buenos días! Hace unos años hice unas entradas con este mismo título. Las acabo de revisar y he descubierto títulos en los que apenas pensaba ya (bueno, en algunos sí) y que en su día me enamoraron. Me parece una idea estupenda para hacer justamente eso: rememorar antiguas joyas literarias, así que ¡vamos a por la segunda parte de novelas que no quiero que caigan en el olvido!




El Ruiseñor no la leí hace tantísimo tiempo, pero es una historia con unos cuantos años a su espalda ya. Y menuda historia. No fue lo primero que leí de la autora, pero sí fue lo que me confirmó a Kristin Hannah como una de las mejores y me animó a comprar todo lo que escribiera. Una obra profunda, intensa, absolutamente maravillosa, con dos mujeres increíbles como protagonistas. Me emocionó mucho. El árbol de mi vida la recuerdo de vez en cuando por aquí o por mis redes sociales porque es un libro muy especial para mí por varios motivos. Es una de mis traducciones (mías) más queridas y además me ha acompañado en diferentes momentos importantes de mi vida. Me hizo descubrir y enamorarme de un país mágico, Escocia, que he visitado ya tres veces, una de ellas siguiendo una ruta que siguen los protagonistas de la historia. Además, me acompañó en el vídeo de mi boda. Es un libro muy bonito lleno de citas preciosas y siempre le guardaré un cariño especial. Me echarás de menos cuando ya no esté es otra de mis traducciones que recuerdo con mucho cariño. La historia me conmovió y me parece un libro que está muy bonito escrito y que tiene mucho amor entre sus páginas. No es una historia que haya trascendido ni tal vez conozca mucha gente, pero es una pequeña joyita. Por última La voz dormida, que, aunque este título sí tiene mucho eco, se trata de una novela bastante antigua de la que poco se ha hablado una vez pasado el éxito de la película. Tenía que haber un título español en esta lista y este es uno de esos libros que yo llamo imprescindible.


Traductora literaria. Devoradora de libros. Con la cabeza en las nubes.





